La Familia Real se había reunido en la sala de estar del Palacio de la Zarzuela. En plena crisis de popularidad, don Juan Carlos buscaba soluciones para reconducir una situación algo complicada.
- La infanta Leonor está muy triste, cree que quieres hacer daño a Babar –señaló Doña Letizia-
-¡A quién se le ocurre cazar elefantes! –añadió Doña Sofía- ¡A los niños les gustan los elefantes! ¿Es que no has visto El Libro de la Selva? Froilán sólo piensa en cazar al coronel Hathi.
-Mamá tiene razón –intervino don Felipe- Ya hay bastantes parados como para que juegues con mi futuro puesto de trabajo.
Don Juan Carlos era consciente de la situación y encajaba sin pestañear el chaparrón familiar.
-Esto es un problema de comunicación –replicó el monarca- Si hubiera explicado mejor la cacería, el problema no hubiera existido
-Además de no haberse caído, majestad –se atrevió a intervenir Urdangarín mientras twiteaba con su abogado-
-Tu calla que bastante tienes con lo tuyo. Y encima perdiendo el tiempo en twitter…¡O no! ¡¡¡Gracias Iñaki!! Me acabas de dar una gran idea.
-oOo-
José Luis Sáez recibió una llamada de La Zarzuela. Conocía la afición de Don Juan Carlos por el baloncesto y la invitación le causó una agradable sensación.
-¿Querrá felicitarme por los últimos éxitos del baloncesto femenino, por la medalla de Mannheim o acaso desea comentar algunos aspectos de “Los lunes del Presidente”? –pensaba excitado mientras se dirigía a La Zarzuela- Igual es que piensa concederme el título de marqués…Marqués de Sáez, suena bien.
Don Juan Carlos recibió a Sáez al pie de la escalinata principal.
-Entra José Luis…
-Puede llamarme Pepe, majestad.
-De acuerdo. Dejémonos de formalismos y vamos al grano. Tengo un problema y necesito tu ayuda, Pepe.
-oOo-
Sáez escuchó con atención las tribulaciones del monarca. El rostro de Don Juan Carlos denotaba una gran preocupación cuando finalizó de hablar:
-La monarquía está en peligro, Pepe. ¡Ayúdame a salvarla!
El presidente de la FEB guardó un largo silencio mientras evaluaba las tribulaciones del Rey, silencio roto por una sonora y alegre carcajada.
-¡No se preocupe, majestad! Esto lo arreglamos en un plis plas.
-Lo sabía Presidente, sabía que no me fallarías –respiró aliviado el monarca- Cuando vi a mi yerno utilizando Twitter…
-Naturalmente. ¿Problemas comunicativos? Apunte estos consejos, Majestad.
-Soy todo oídos Presidente.
-oOo-
-En primer lugar abrir una cuenta en Twitter y cada mañana, el primer tweet: "Al trabajo con alegría"
-Trabajar, lo que se dice trabajar… –dudó el monarca- Lo mío es más bien un tema institucional…
-Bueno. Puede ser también: al despacho con alegría, a la audiencia con alegría, al desfile con alegría, al jacuzzi con alegría, al yate con alegría, al safari con alegría. Por la mañana, haga lo que haga, siempre con alegría.
Sáez continuó
-Después explique todo lo que se le ocurra en Facebook y verá la cantidad de gente a la que le gusta su estado pero vaya con cuidado con las fotos de los nietos. Tampoco olvide apuntar a Felipe en Linkedin. La gente ha de saber dónde trabaja.
-¿Y después?
-Siga el canal de noticias 24 horas que más le guste y que su cuenta de Twitter eche humo. Pronto tendrá millones de seguidores porque yo me comprometo a RT todos sus mensajes. Es muy importante que escriba siempre usted Majestad, no delegue en Jaime Peñafiel, que los twiteros son muy sensibles con las suplantaciones.
-¿Pero qué puedo decir?
-¿Baja la prima de riesgo? Pues escriba “@MontoroTijeras. Buen trabajo de tu Ministerio” Sube la prima “@Merkel. Recortamos con seriedad compra @deudaespañola en #BancodeEspaña”
Don Juan Carlos apuntaba con frenesí.
-Si se produce una catástrofe natural o fallece una personalidad, ha de ser el primer en expresar la solidaridad o condolencia. Felicite a los deportistas españoles cuando ganen y anímeles cuando pierdan.
Cualquier cosa buena que pase en el universo ha de ocurrir gracias a Su Majestad. Hay que RT siempre a @Obama, @Putin, @Monti, @Sarkozy, @Draghi @Barroso y @Merkel. Tampoco se olvide de @Rajoy y sus ministros. Debe seguir también a los periodistas y mandarles mensajes privados reprendiéndoles si cree que sus noticias perjudican a la más alta institución del #Estado. Siga mis consejos y en poco tiempo la #Monarquía volverá a ser popular.
-¡Seguro que sí! Pepe, amigo, vámonos de cacería para celebrarlo.
-Yo pongo el AirFeb One.
-oOo-
Semanas después, una enorme cabeza de elefante adornaba el despacho del Presidente.
-El Método FEB no tiene límites –pensaba el Marqués de Sáez- ¡¡¡Kikoooo!!! ¡¡¡Sácale brillo a los colmillos!!!